Hoy os presentamos una entrevista con Natalia Taffarel, una gran artista digital como ella misma se define. La realizamos en Gandía el pasado fin de semana con motivo del taller que está realizando estos días en la Universidad Politécnica de Gandía.

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Natalia… ¿Se diría que tu talento viene de serie y que la vida te llevó al lugar adecuado para que aprendieras lo necesario, entre impresoras y colores, para ser una de las mejores retocadoras del planeta?

Estoy en contra categóricamente del talento. Mucho más de tener algo de serie. Nadie viene con un talento de serie. La gente es inteligente o no. No es una casualidad que yo me haya dedicado a esto. Mi papá me llevaba con 8 años a la empresa a mirar cómo los que trabajaban en pre impresión limpiaban los canales… ¿Quién ve canales de photoshop con 8 años? Luego no me interesó la impresión, pero si me movió la publicidad ¡Yo veía los anuncios de Coca Cola antes de salir! Estudié diseño gráfico y publicidad y es ahí donde me formé y adquirí las herramientas básicas para iniciar el camino.

Había visto photoshop en la facultad y cuando terminé una de las cosas que hice fue interesarme por esto. Me pareció algo natural. Después de oír hablar de pequeña de canales, color, color-luz, color-tinta, etc… entendí que tenía el conocimiento antes de saberlo porque me lo habían inculcado de pequeña. Cuando alguien ve retocar a otro aprende, y yo miraba y aprendía.

En ocasiones me pregunto ¿cómo puede ser que una persona esté mirando lo que hago y luego no lo sepa hacer? Yo veía y luego probaba las cosas hasta que me daba cuenta que funcionaban, pero la gente, en general, necesita de pautas o mecanismos para aprender.

Quizá cada persona ve el mundo según su propia experiencia y vivencias.

En cada curso de 40 personas siempre van a existir 1 ó 2 que van a salir retocando y a ellos les presto mucha más atención. Si después de hacer siete veces lo mismo viene alguien y me pregunta cómo hiciste eso, no va a llegar muy lejos. Es necesario tener criterios, una teoría clara, unos conceptos que funcionen, saber qué es lo que se quiere hacer y saber cómo funciona la herramienta. Alguien que sigue pasos hoy, seguirá pasos toda la vida. Yo nunca seguí pasos en photoshop.

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A pesar de estar manejando una herramienta totalmente mecánica ¿Te consideras creativa en tu trabajo?

El programa tiene herramientas que yo estudié de un libro. Eso no tiene nada de creatividad. Pero luego ves una fotografía y quieres hacer algo diferente, por ejemplo, las sombras rojas. Ahí comienza la creatividad, cuando tú te plateas qué herramienta tengo que me cambia el color de las sombras. No hay pasos para que las sombras sean rojas, sino herramientas que combinas creativamente para conseguir tus propósitos.

Creatividad es recopilar información en forma consciente e inconsciente, es decir, cosas que tú has decidido leer y cosas que has visto y generar algo nuevo. Nada que ver con que se nace para algo, que es lo que la gente piensa… ¡vos tenés una sensibilidad para el arte!!!

El talento de serie no existe. Yo me llevo bien con la herramienta porque la conocía de pequeña. Me llevé bien con los colores porque estudié diseño gráfico. Y me llevo muy bien con la composición también por mis estudios.

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¿Potenciar el trabajo ajeno hasta llevarlo a la máxima potencia sería una posible definición de tu aportación al mundo? ¿Una simple operación matemática de arte + arte = magia artística?

La fotografía es una simbiosis entre un montón de creativos. No sólo el retocador y el fotógrafo. El estilista, el maquillador, etc.. pero simplificando, sin retocador o sin fotógrafo no hay foto. Si tú le das a un niño una hoja en blanco y el niño la pinta, eso es arte, pero si le das una hoja con un dibujo en negro y el niño lo pinta, eso no es arte… Mi trabajo es pintar dentro de un dibujo que ya está realizado y para mí no es arte. Me considero una persona creativa pero no es arte.

El talento no existe. Lo que existe es que yo trabajé mucho más que otros. Yo envié 3000 e-mails a fotógrafos en los dos primeros meses cuando empecé a retocar. Me contestaron dos y estaba contentísima con mis dos clientes nuevos. La gente piensa que como retocar es un arte, te lo tienen que valorar… ¡por defecto!.

Yo quiero sacar a la gente de los conceptos de talento y de arte porque si tú no aprendes no sabes, si no practicas no te haces un profesional y si no te vendes no te compran. Pensando que ¡soy un artista! y que me tienen que venir a buscar no vamos a ningún sitio. Y esto es una constante de pensamiento a nivel mundial. De los 40 asistentes de un curso la frase típica es, no se puede, pero lo cierto es que a alguien en cada ciudad las cosas le funcionan.

¿Trabajo, más trabajo y más trabajo y las cosas funcionan?

El único lugar en el que éxito se encuentra antes que trabajo es en el diccionario. En otro lugar no existe eso. Ese concepto español de estudiar una carrera para trabajar menos y ganar más no lo puedo entender. Ese concepto no existe.

¿En alguna ocasión te has llegado a emocionar haciendo un retoque? ¿Te emociona tu trabajo?

Un montón. Una vez con el flaco Spinetta (Luis Alberto Spinetta), que es un cantante de rock argentino y un icono en el mundo del rock de Argentina. Yo estaba retocando a Rihanna, a Bono y muere el flaco. Entonces, en el muro de Facebook de un amigo veo una fotografía de un amigo fotógrafo de Buenos Aires, una fotografía en blanco y negro, con mucho ruido, pero el flaco estaba sonriendo de una manera tan relajada que me llamó la atención. Hablé con el fotógrafo y me pasó la fotografía. Me pasé llorando desde que empecé a retocar hasta que terminé. Al final, ese trabajo acabó publicándose en una importante revista… Ese fue un trabajo que no me pagaron pero cuando vi la foto pensé ¡la tengo que retocar! No puede ser que esa foto tan linda del flaco esté tan… fea. Y ¡la salvé en colores!…

Cuando retocas a alguien que eres fan, te emocionas porque te implicas en ese retoque. Me pasó con Fatboy Slim en una portada para la revista londinense de los sin techo The Big Issue.

Con Michael Jackson me costó un montón. Fue una semana después de que muriera y lo hice divino pero las pretensiones del cliente, que me pedía un retoque mucho más duro, me resultaron difíciles de conjugar con mi visión de Michael.

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¿Qué hace diferente tu trabajo de retoque?

Un retocador que trabaja para fotógrafos no me gusta. El que trabaja sólo para ganar dinero no me gusta. El retocador que piensa que tiene que retocar mil fotos por día no me gusta. Cuando las cosas se hacen bien, tú trabajas con el fotógrafo, no para el fotógrafo. La fotografía es tu bebé… yo he peleado por lunares.. por quitar un lunar. En ocasiones hay algo que no encaja en la composición y el peso de la imagen está desequilibrado… es entonces cuando hay que luchar por conseguir las imágenes perfectas, sea con el fotógrafo o con el cliente con el que haya que negociar. Si no hacemos dos versiones, una para el cliente y otra para nosotros.

Para mí, cada proyecto que empiezo es mío. De hecho les llamo mis fotos. Cada proyecto es el primero y el único y si no lo siento así ni lo cojo.

¿Es eso lo que nos hace grandes y marca la diferencia entre unos y otros?

Cuando tú haces un trabajo que no te importa se nota en el retoque. El que retoca con una fórmula, que es lo que esperan muchos de los que vienen a mis talleres, se van a casa diciendo ¡no me ha enseñado nada!. Sin embargo, hay gente que se va con la vida cambiada, diciendo ¡ahora voy a hacer esto! y ¡voy a hacerlo bien! Estos me lo agradecen toda la vida. Lo curioso es que ambos salieron de la misma clase.

El retoque son las 24 horas del día para ti ¿qué tiene el retoque y la vida en común? La tristeza, la alegría .. están en la vida y en el retoque… ¿el retoque es la vida?

No. La fotografía es la vida. Yo pinto dentro de las líneas. A mi me emociona la fotografía. Me emociona que hay algo en la imagen que me genera otras cosas. Tiene que haber algo que me llame la atención. La pasión está en todo.

Si yo hiciera fotos, las fotos serían mi vida y no tengo tiempo para vivir tres vidas con todo aquello que me puede llegar a entusiasmar. No quiero tocar otras cosas porque se convertirían en mi vida y en mi pasión. Pero yo he elegido el retoque.

Mediocres hay un montón. Hago muchas cosas que me salen bien, si me pongo a hacer todas no soy nadie y no voy a llegar  a nada. Es necesario en la vida saber hacer otras cosas, pero yo tengo puesto el foco en el retoque.

Cuando la gente hace algo mal “la quiero matar”. Mi mamá, de niña, me repetía que no importaba el trabajo que tuviera, que aunque limpiara pisos, lo hiciera mejor que nadie. Por eso mataría a quien teniendo un trabajo no lo hace lo mejor que puede, eso no lo entiendo, porque por lo menos tienes un trabajo. Y si tienes un trabajo tienes que respetarlo, vivirlo y hacerlo mejor que nadie.

Si todos pensáramos como tú y viéramos el mundo como tú, seriamos tú y eso es imposible. Porque Natalia Taffarel no hay más que una y es muy buena.

La mayoría de la gente exitosa lo vive así. La gente exitosa no duerme cuando tiene que hacer un trabajo importante. El filósofo esloveno Slavoj Zizek que tiene un vídeo en youtube que se llama ¿por qué ser feliz cuando puedes estar interesado?  nos cuenta que la gente, en realidad, no quiere ser feliz. Cuando nos metemos en un proyecto, en una meta, nos tenemos que preparar para sufrir, preparar para pasar noches sin dormir.

Quizá la felicidad es el camino y no la meta…

Exacto. Yo termino una fotografía y a lo mejor ya no la veo nunca más. A mi me gusta vivir el proceso de hacer, de crear… y disfruto y me apasiona…. Y lo mismo me pasa cuando cocino… que por cierto ¡soy muy buena cocinera!…. (risas…..)

¿Que nos dirías a los fotógrafos para mejorar nuestras tomas desde tu experiencia con el retoque del trabajo de otros?

Creo que lo que tienen que hacer la mayoría de los fotógrafos es volver a la base. Descubrir que una fotografía es composición. La mayoría de los fotógrafos, y yo me doy cuenta en mis charlas, no tienen ni idea de lo que es la composición. No conocen a Kandinsky, no saben de qué hablo cuando me refiero a composición triangular o a composición cuadrada, circular… de la línea, del horizonte, de la distancia, del orden… y no tienen ni idea de nada.

Cuando me piden algún libro recomendado para color y luz, les hablo de Leonardo da Vinci, Kandinsky para todo lo que es composición, gente que escribió y trabajó hace mil años… esas son mis recomendaciones.

Si los fotógrafos quieren aprender, que se olviden de la regla de tercios y que se preocupen de saber de dónde viene dicha regla y por qué funciona. ¿Qué dice la neurociencia sobre ella?….. Aprendan composición en serio. La fotografía no se saca, se hace. En el retoque funcionan las mismas reglas que en la fotografía…

Yo leo un montón y ustedes deberían hacer lo mismo. Sé que Leonardo tenía algo, era un genio, pero sobretodo Leonardo tenía resultados. ¡Era un obsesivo… ¡Por cierto!, si quieren ser retocadores hay que ser obsesivos, rayando la neurosis… yo lo soy y además me pagan por serlo.

Otro consejo que puedo darles es que aprendan de Semiología, todo lo concerniente a la simbología y sus significados. Si por ejemplo hablamos de un whisky tenemos que buscar colores cálidos, materiales entrañables como la madera, colores de lujo porque es un producto caro, como el negro o el dorado…, todo ello tiene un leiv motiv, una razón y una teoría ya contada… Cuando termino de hablar en una charla yo les digo a los asistentes que esto no lo inventé yo… lo podrían haber aprendido ustedes solitos, google es un gran amigo, todo lo que necesitan en la vida es una meta y google es maravilloso para conseguirte metas… Todo lo que aprendí fue en la universidad, obviamente, y en internet y con ello hay suficiente información para hacer un trabajo exitoso.

Para los españoles en concreto les diría que si siguen buscando en castellano verán fotografía mediocre toda la vida, porque los mejores fotógrafos del mundo no están en España. Hay fotógrafos en Nueva Zelanda, en Suecia, en China.. y hablan todos en inglés. Aprendan Inglés, de los dos idiomas más importantes del mundo uno es el castellano y el otro el inglés,  ¡sólo tienen que aprender uno!

Natalia, háblame de la luz… quizá la herramienta más maravillosa de tu trabajo..

Sí, totalmente, y comienza desde la toma. La gente se olvida que la luz no es sólo darle forma al sujeto, que es lo que primero que se mira…, nos olvidamos de lo que yo llamo la composición de la luz. Cuando el pintor estudia las proporciones de la escena está analizando la proporción de luz, de sombra, de colores… y el fotógrafo, en muchas ocasiones, se olvida de todo esto. Cuando se ve una toma “blureada” y sin color tiene que funcionar la composición de los colores, la composición de la luz. Cuando a mi me llega una toma y veo que la luz principal no está en el sujeto o en la parte más importante de la fotografía, esa luz la tengo que sacar. De eso se trata el retoque, de generar una composición impecable, dentro de algo que lo debería tener ya de entrada, y generar algo interesante.

Por ejemplo, la mente se siente atraída al contraste, la mente se siente atraída por la luz.. por la saturación, los colores cálidos se ven en la parte de delante, los fríos se ven más atrás… son un montón de reglas que si uno las conoce después las aplica. Yo quiero que algo llame la atención… pues a la parte delantera le doy una dominante naranja y al fondo una dominante azul, lo de delante lo hago más brillante y el fondo más oscuro, la parte trasera la desenfoco y la de delante más nítida, agrego contraste… hay un montón de herramientas que me permiten manipular la información que yo ya tengo… esa luz, ese color, esa textura y generar algo mucho más interesante.

La gente puede pensar que el retocador arregla fotos.. pero yo no arreglo nada. Si me llega una fotografía fea, la devuelvo y ni la toco. Si el fotógrafo hace fotos feas es porque no tiene dinero, porque haciendo fotos feas no lo contrata nadie. Es ilógico pensar que un retocador crece retocando fotos feas y salvando a un fotógrafo.

Un retocador crece cuando contacta con profesionales que hacen fotos excelentes, las pule y las convierte en algo, aún más interesante. Entonces esa fotografía se publica, se vende a un cliente, llega a algún lado, se expone. Si algo es malo, por más que le demos lustre y la retoquemos hasta morir en el intento solo tendrá likes en Facebook.

La gente tenemos que entender que hay bueno y hay malo. Para ser un artista hay que tener criterio. Hay que saber, tener el conocimiento. Hace unos años me dabas un vino malo y me encantaba.. ahora ni se te ocurra darme algo así. La diferencia es que ahora sé, tengo conocimiento. Si te gusta lo que haces y lo que haces es malo es que no sabes…

Hay gente que está perdida y por eso me gusta enseñar. Porque a pesar que pienso que sólo un 10% de la gente puede llegar a ser exitosa, también pienso que puede salir de cualquier lado… Me encanta este ejemplo en la película Ratatouille.. el que cocine bien puede salir de cualquier lado.

Yo tengo alumnos estrella, tengo un montón, a Omar (guiño) lo podemos considerar uno de ellos.

En el workshop de San Francisco conocí a un chico de 18 años que retocaba mal porque tenía malas referencias. Cuando miras fotos feas, tu cerebro entiende que eso es una foto y nunca evolucionas. Traté de ofrecerle información y las mejores referencias y con su determinación ha conseguido ser un grandísimo retocador. Tiene 19 años, vive en Texas en medio de la nada y trabaja para Tresemmé, L´Oreal, y hace campañas prestigiosas y altamente remuneradas… a mi eso me emociona. Porque estaba perdido. Era muy inteligente pero el entorno no le ayudó. Yo tuve un entorno que me ayudó, viví en una ciudad en la que cada 20 cuadras tienes un museo, vi colores de pequeña y aprendí que no es lo mismo diferentes tonalidades de rojo. Buenos Aires es una ciudad preciosa y cuando camino por ella ya me estoy inspirando, entro en las exposiciones y quizá no conozca quiénes son los que exponen, pero sí me gusta, luego en casa lo busco, veo lo que hace. Me pasó con Mario Testino, por ejemplo, que cuando llegue a casa vi que hacía todas las portadas de las mejores revistas del mundo… Si yo no tuviera ese contacto con la cultura tampoco quizá hubiera llegado donde estoy ahora.

Hay cosas que han jugado a tu favor y tú lo has aprovechado.

Lo peor es que el tonto se cree que todo lo sabe y el inteligente sabe que le falta mucho por conocer.

Hay una cuestión ética de dar clases sabiendo que sólo 1 ó 2 van a sacar provecho a toda la información que se ofrece en un taller.

Quizá hay gente que opta por cursos porque es un “cursero”, pero no sabemos cual es el objetivo individual de cada uno para asistir y los beneficios que le pueda reportar…

Nunca en mi vida hice un curso. Lo importante es tener criterio… Mi madre era una hincha-pelotas… cuando yo decía estoy leyendo algún libro, ella me preguntaba y quién es el autor, y qué hizo… y me tenía siempre un paso por delante. Cuando yo decía quiero hacer un curso de photoshop miraba a ver quién era el profesor, qué hacía, dónde publicó, con quién trabaja… ¿qué me va a enseñar? La gente aquí va a hacer cursos con gente que no trabajó en su vida, y ni siquiera se preguntan de dónde sacó la información… ¿qué me puede enseñar en esas condiciones?

El criterio que hay que tener para aprender es clave. Hay que ir a cursos de fotógrafos que hacen fotos que tienen éxito, que te emocionan.

Mi hijo sabe las cosas porque creció conmigo. No porque tenga talento. Yo le enseñé cosas que nunca otros le enseñaron. Yo lo llevo a museos a ver cada exposición nueva que hay. Estoy sembrando semillas para que luego él tenga el conocimiento y el criterio para decidir en condiciones. Valga como ejemplo que cuando tenía 8 años me llama para preguntarme qué color era más luminoso, si el celeste o el verde y, me quedé impresionada cuando había ordenado los marcadores según la luz de cada color, era una verdadera escala de luz… Mis alumnos no saben distinguir la luz del color. En ocasiones pensamos corregir el color, cuando lo que tenemos que hacer es corregir el tono. Una mancha cuando le pones luz se va. Hay que saber separar la luminosidad del color. En ocasiones se ve rojo y se quiere desaturar pero lo que sucede es que está oscuro. Si creces conmigo seguramente te va a ir bien en esto.

Creces en una familia de músicos y seguramente podrás tocar muy bien un instrumento.. porque desarrollas el oído, reconoces los tonos correctos y los errores en las notas o las desviaciones que se producen. Otras personas que se han desarrollado en otros entornos quizá no pueden distinguir esas diferencias… No existe el talento, existe el trabajo, el desarrollo y la práctica. Es triste que existan fotógrafos desde hace 30 años que no sepan lo que es el color. Que no distinguen un rosa de un naranja en un rostro… el ojo, al igual que otros sentidos se desarrolla y con ganas y trabajo se aprende.

Muchísimas gracias Natalia. Ha sido un verdadero placer poder mantener esta conversación en la que te aseguro hemos salido motivados a hacer las cosas de forma diferente, a trabajar en la dirección correcta, teniendo criterios claros y metas a donde acudir para poder tener éxito en nuestro trabajo.

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