La compañía valenciana “Albena Teatre” presenta en el Teatro Talía la obra “¿Me esperarás?”, interpretada por Alfred Picó, Carles Alberola, Cristina García y Rebeca Valls. En un principio la obra se interpretó en valenciano y desde el mes de abril se está haciendo en castellano.

Rebeca Valls vuelve a la tierra que la vio crecer como co-protagonista de una obra que podríamos catalogar de comedia emocional.

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¿Qué ha cambiado desde aquel año 1993 cuando subiste al Teatro Principal a estrenar “Cabaret” de Jerome Saray… hasta hoy que vuelves a Valencia con “¿Me esperarás?”?

No ha cambiado el deseo de ser actriz, pero ha cambiado la forma de ver la profesión, de vivirla. Yo era una cría de 9 años a la que vieron recitar un poema y desde ahí pensaron que podía tener un futuro en esta profesión. Pero donde realmente considero que empecé fue con “El milagro de Anna Sullivan” en la sala Escalante con 21 años. Es ahí donde se produce un antes y un después en mi carrera como actriz y está motivado por la manera de sentir la interpretación. El personaje deja de ser algo externo y empieza a formar parte de mí.

En esta obra pude trabajar con personas realmente ciegas, sordas y mudas. Aprendí el lenguaje dactilológico para comunicarme con ellas y fue entonces cuando me di cuenta que desaparecía Rebeca y el personaje pasaba a ser parte de mí.

Empecé a ser en esencia ese personaje, a pensar, sentir, respirar como él. En un momento determinado hay un clic en la cabeza que te permite que algo superficial en el ser actriz pueda convertirse en algo de verdad. Esto sucede porque yo aprendo con ello, y con ese aprendizaje mío personal puedo ofrecer al espectador la experiencia vivida y sentida en mí misma. Es entonces cuando se produce la comunicación con el espectador y puedo hacerles soñar, viajar conmigo o despertar alguna historia o emoción en su vida.

En esta obra pasa bastante. Es una cena con cuatro amigos y se viven situaciones tan cercanas al espectador que por lo general se pueden sentir identificados con cualquiera de ellas.

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¿Qué sientes cuando llegas aquí a casa, de nuevo y la gente te mira, te reconoce, sabe quién eres? Sabe que eres valenciana y que has triunfado en Madrid.

Bueno… estoy en ello. No ha llegado todavía el momento de haber triunfado en Madrid. Es cierto que es maravilloso que el público te conozca, tus compañeros te reconozcan y te premien como actriz revelación, como sucedió en el 2012, pero la sensación que tengo es que nunca me he ido de aquí. Estos años he estado yendo y viniendo. Generalmente venía a hacer televisión, “Senyor retor”, “Autoindefinits”, “Socarrats”, y lo dejaba cuando, por ejemplo, me llamaba la Espert, Luis Pascual, la Sardá…. para hacer teatro. Son nombres a los que no puedes decir que no. Incluso renunciando a alguna serie televisiva de moda que llegaron a ofrecerme. Mi verdadera pasión y mi amor siempre ha sido el teatro. No me interesa hacer algo por ser famoso, me interesa mi profesión por encima del reconocimiento.

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Quizá sea precisamente esa forma de ver y de amar tu profesión por encima del éxito lo que te esté llevando a ser la actriz que hoy en día eres y renunciar a propuestas que a cualquiera volverían loco…

También tengo ambiciones… en nuestra profesión, en ocasiones, una cara bonita te hace triunfar en alguna serie. A mí me ha pasado algo parecido con “Amar en tiempos revueltos”, donde de repente sales a la calle, la gente te saluda y te hacen fotos… y tú sigues siendo la misma. Pero realmente lo que a mí me importa de verdad es conectar cada vez más con los personajes, superarme a mí misma en cómo sentir cada personaje y cómo transmitirlo. Hay grandes actores a los que admiro y considero que todavía no he llegado ahí.

Pero has trabajado con los mejores actores y actrices de este país y te han considerado a su lado…

He trabajado con ellos y me ha permitido ver la diferencia. No sé cómo llegar ahí. No sólo es ser buena actriz o no, sino que es también la experiencia de los años y de los personajes interpretados. Los años de trabajo. Cuando miraba a los ojos a la Espert veía a más de 100 mujeres interpretadas desde el teatro griego hasta ahora. Una Medea, una Lady Macbeth… hay miles de personajes encarnados en sus ojos y sólo con decir una palabra, los ves reflejados… Eso a mí aún no me sucede.

Tu también llevas una cantidad de personajes a tus espaldas, interpretaciones trabajadas y sentidas, interiorizadas… eso lo transmites y ahora mismo yo puedo sentir todo esto de lo que estás hablando. Otra pregunta, ¿cómo podéis convivir 40 mujeres lorquianas durante tanto tiempo en “La Casa de Bernarda Alba”?

Es cierto que se puede pensar… pero esta experiencia ha sido muy positiva. Los únicos hombres eran el director y el ayudante de dirección, pero creo que la Espert marcaba mucho. Éramos 11 actrices fijas que teníamos una convivencia extraordinaria y en ello tenía que ver mucho Nuria Espert, ya que imponía suficiente respeto. Además, el proyecto era tan emocionante que lo que deseábamos todas era que saliera bien.

Luego estuve trabajando en otra compañía en la que éramos muchas mujeres y los hombres alucinaban de la magia que se había producido entre nosotras para llevarnos bien.

Más tarde empiezas a hacer la gira por España con “Los monólogos de la vagina” con dos mujeres más…

Pues nos llevamos especialmente bien y somos íntimas. No sé cómo se produce pero soy muy positiva en estas lides. Tuvimos muchos problemas con la preparación de la obra, problemas con la autora y tuvimos que cambiar muchas cosas, vivimos el embarazo de una de ellas en el proceso. Quizá como estás haciendo algo que te gusta hace que pongas una energía muy positiva, y es eso lo que transmitimos cuando nos subimos a un escenario. El espectador nota la relación que existe entre nosotras. Me resultaría muy difícil hacer una obra donde no te llevaras bien con los compañeros y por otra parte creo que no tendría éxito para el espectador.

¿Qué te han enseñado tus personajes, si te han enseñado algo?

Uffffff! Mucho… cada uno una cosa, y son tantos! Me han enseñado a tener fe en muchas cosas, a tener fe en que el personaje va más allá del papel, que puede vivir en algún lugar no sé adonde y que puedo encarnarlo yo. Me han enseñado a creer en el amor de una manera más ciega, a creer que las emociones se viven con verdadera pasión, como lo describen los clásicos en cada una de sus obras y que a pesar de haber pasado 21 siglos, la humanidad seguimos hablando, sintiendo y apasionándonos por las mismas cosas.

He aprendido que la cultura va muy ligada a la educación, a la sociedad y no hay forma de separarla. Quizá ahora mismo estamos viviendo momentos de dificultad donde no nos sentimos bien. La sociedad está demasiado ligada a la televisión, a los “realities”… y nos educaron dando valor a la intelectualidad, al racionamiento propio, a que la lectura podía ayudarnos y quizá ahora esos valores se han perdido. Se ha perdido el comentar, reflexionar con los amigos y el entorno una pelicula de cine, una obra de teatro…..

¿Crees que tus personajes aportan esta manera de sentir lo que nos estás transmitiendo cuando tú los encarnas?

Desde luego intento en el escenario transmitir cada una de las cosas que voy aprendiendo de todos y cada uno de los personajes que voy encarnando y evidentemente pongo algo de mí misma seguro. Y eso es así porque lo intento en mi vida, en el camerino con mi compañera, tomando un café con mis amigos, etc…

¿Qué personaje no harías nunca?

¡Yo que sé!… La Espert ha hecho de Próspero, que es el protagonista masculino de “La Tempestad” de Shakespeare, o lo que ha hecho ahora Blanca Portillo con el personaje de Segismundo de “La vida es sueño”. Es algo que me gustaría pero no sé si me siento capaz. Hay actrices mayores que se atreven con personajes masculinos porque dicen que no hay tantos personajes femeninos buenos como masculinos buenos, por aquello de que las mujeres no podíamos subirnos a un escenario y los personajes femeninos los interpretaba un hombre con voz de pito. No sé…

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Es de admirar que después de tus años en la Escuela del actor y tus estudios de Danza contemporánea, jazz, hip hop, tap… hayas seguido formándote con diferentes seminarios y técnicas con los grandes de este país. ¿Qué papel crees que ha tenido la formación en ti?

Todo. Creo que hay algo con lo que se nace, pero desde luego la experiencia de subirte al escenario día a día es importantísima cuando tú aportas todo de ti misma. La formación te va abriendo puertas para que transformes cada personaje en algo tuyo. Esa formación te permite aplicar nuevas técnicas para ver las escenas o los personajes desde otros puntos de vista, y te hace ir mucho más allá en cada momento. Estoy convencida de que ese va a ser el día a día hasta que me jubile o deje de trabajar.

¿Qué te ha aportado más, la televisión, donde tienes la posibilidad de verte y mejorar tus interpretaciones, o el teatro?

La manera de interpretar en la televisión cambia bastante, es totalmente distinta. Se graban escenas sueltas y no hay orden. No te suelen dirigir mucho en los planos en televisión para crear al personaje. Quizá algún director interviene más pero es difícil encontrarse con ellos. Sin embargo, en el teatro disfruto desde el principio hasta el final. Es un viaje en el proceso de creación donde vas buscando algo que se encuentra cuando conectas con el espectador.

Verme en obras de teatro sí que me ha ayudado. Especialmente cuando tienes dudas en cuanto a asumir riesgos con el personaje o rebajar la tensión del mismo…

Sin embargo, creo que ha sido una serie de televisión “Amar en tiempos revueltos” y Margarita, la que te ha catapultado definitivamente y te ha llevado a tener mayor notoriedad como actriz. ¿Dónde esta el punto de inflexión de tu carrera y qué sucedió?

Ha sido como un cambio interno. Como ir adquiriendo una madurez que me ha permitido tener una seguridad en mí misma muy especial. Quizá los miedos van disminuyendo y aumenta la confianza, el valor, la seguridad y la profesionalidad. El cambio supone, por ejemplo, que puedo enfrentarme a nuevos personajes y puedo llevar propuestas sobre los mismos al primer día de ensayo o de rodaje.

¿Te sientes tan importante como para que los paparazzi te persigan y seas protagonista de revistas del corazón? ¿Qué piensas ahora que has sido carne de cañón?

No le doy ninguna importancia. Tampoco ningún valor. Es cierto que lo sucedido ha sido leve. Lo que siento es como cuando te roban en casa o entran en tu coche, como si te robaran una parte de tu intimidad, pero en general no me afecta demasiado.

Iba a pedirte un hueco en tu mochila para que me llevaras al próximo viaje como el que hiciste caminando por Tailandia y Malasia.

Fue una experiencia de vida y recomendable a todo el mundo. Vivir el momento sin expectativas ni seguridad.

Muchas gracias Rebeca, ha sido un placer conversar contigo. Te deseamos todos los éxitos que mereces y anhelas.

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