No sabría encontrar las palabras adecuadas para transmitir lo que siento delante de Mar y de Esther. Las miro y las vuelvo a mirar, sonríen. En mi interior resuenan, a golpe de timbal, dos sonatas de alguien, que en este momento no recuerdo quien las compuso, pero si escribo el nombre seguro que todo el mundo las conoce. Una se llama mi gran admiración y la otra se llama mi solemne reconocimiento.

Un pequeño quiebro, con inclinación del torso haciendo una reverencia adecuada y solemne, tal como ellas se merecen. Diez años no se cumplen todos los días. Diez años desde el nacimiento de un proyecto, UTEM, que con desparpajo y altanería se abrió camino en unos tiempos no demasiado fáciles.

Aquellas niñas, enamoradas de la música, estudiantes de la vida y con los recursos propios de la juventud comenzaron una singladura que, hoy en día, puede servir de ejemplo en las más prestigiosas escuelas de negocios de todo el territorio.

Si la humildad y la sencillez encarnaran en algún momento, tengo la seguridad, que su parecido con Mar y con Esther sería espectacular, quizá hablaríamos de una auténtica simbiosis…

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Y para celebrar su décimo aniversario no se les ocurre otra cosa que producir un musical con todos los niños de las escuela y rodearse de los mejores profesionales para que ellas puedan cumplir el sueño que tuvieron una mañana de Julio de 2014… Invisibles, los niños de tiempo es el resultado del atrevimiento y de la irreverencia de planteamientos a una sociedad que enferma en sus valores fundamentales, según Mar y Esther se solucionarían cantando.

Todo empezó pintando, todas las ideas nos surgen pintando. En verano cerramos la escuela, nos ponemos ropa de faena y pintamos toda la escuela y mientras pintamos empezamos a darle vueltas a nuestra creatividad y surgen preguntas del tipo ¿… Y por qué noooooo?… pues claro que sí. A partir del momento en que tenemos claro lo que queremos, hablamos con Luis Serrano, un gran amigo nuestro y se dejó liar ( jajajajaja… me rio porque es super graciosa la cara de Esther)

No vamos a desvelar nada de la obra Invisibles, los niños del tiempo, porque hay que ir a verla los próximos días 28 y 29 de mayo en el Espai La Rambleta, pero sí podemos decir que el músculo de la obra son todos los niños de l´Escola de música UTEM, con los padres de los niños más pequeños incluidos y esto es lo que hace grandes a las personas, dejar el protagonismo a otros para que estos hablen por ellas. De hecho, el libreto está realizado adrede y a la medida de las edades y de la cantidad de alumnos que tenemos, que van desde los más pequeñitos que tienen un añito hasta los más mayores que tienen quince y la única condición que pusimos a la escritora fue que salieran todos, porque es una celebración de todos.

En un mundo tan competitivo, donde se busca destacar por encima del otro y de la manera que sea, Mar y Esther comienzan un proyecto haciendo protagonistas de su sueño a otros, a sus alumnos, a aquellos que comparten su tarea día a día y para mi eso es de una humildad y de una generosidad de todavía le da mucho más valor a la obra Invisibles.La vida tiene que ser de esta manera, la escuela UTEM  ha nacido así. UTEM son todos y cada uno de los niños que forman esta escuela y nosotras dos somos las que estamos organizando, pero contamos con todos.

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Mar nos recuerda que uno de los principios de Willems, el autor del método de enseñanza que se aplica en la escuela de música, es que la música es para todos, todo el mundo tiene que tener acceso a la música, tenga cualidades o no las tenga y es un principio que siempre estará presente en nuestra vida y en nuestra escuela, la música es para todos y así lo hemos hecho nosotras. Una celebración de todos.

Ciertamente, estar con Mar y con Esther no es como ver el telediario, o leer los periódicos, donde encontramos seres humanos mintiendo, engañando, compitiendo… sino que es como encontrar aquello que todos deseamos, un lugar de paz, donde suena la música, con niños y padres que pululan alrededor con una sonrisa en la cara y donde se enseña desde la afectividad y el cariño hacia la música y hacia las personas. ¡Ojalá! Y esto sirviera para poner un granito de arena en la educación de todos estos niños, que son nuestro futuro. No nos olvidemos que lo importante de la educación es la vivencia, el ejemplo vivido. La vida se trata de vivirla y nosotras intentamos que a través de la música, que es un lenguaje, todo sea vivido y experimentado, sin papeles, sin grandes teorías, sin grandes elucubraciones intelectuales, que por supuesto llegarán, pero en un principio el elemento vital es la vivencia de cualquier elemento musical, ese es el principio fundamental y si tú no lo vives, no puedes expresarlo.

Quizá lo que nos distingue a nosotras es la ilusión y las ganas que le ponemos a lo que hacemos, creemos absolutamente en lo que estamos haciendo, apostamos por ello con todo lo que tenemos y lo aderezamos con un poco de locura, bueno…, locura ¡bastante!

No vamos a negar que existen momento de desfallecer y nos preguntamos ¿qué estamos haciendo aquí?… ¿cómo nos hemos metido en todo esto?, pero, nos pasa a las dos, que el cóctel niños-música es como una droga para nosotras.

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Tengo que reconocer que no había contemplado la locura que es necesaria para poder embarcarse, hace diez años en un proyecto como UTEM, o ahora para celebrarlo, en una producción, que muchos profesionales no serían capaces de plantear, como es Invisibles, los niños del tiempo. Es cierto, el grado de locura lo estamos aportando nosotras en cantidades industriales pero desde que abrimos la puerta hace diez años, sino hubiéramos estado un poco locas, esto no hubiera salido, principalmente porque es muy arriesgado. Hoy en día, lanzarte a una aventura de montar una escuela es asumir grandes riesgos y nosotras nos dimos cuenta al día siguiente de abrir la persiana en el lio en el que nos habíamos metido, y sí, podemos decir que nos ha ido bien, pero  detrás de toda la fachada hay multitud de horas, esfuerzo, trabajo, sufrimiento, sueños… un no parar. Si tuviéramos que definir cómo hemos superado la envergadura de este proyecto sería que nos lo pasamos muy bien, UTEM es como nuestro tercer hijo, es muchísimo trabajo… pero ¡Nos encanta!

Nosotras nos conocemos desde que teníamos 12 años y cuando quedamos a hablar de Invisibles, o de la escuela o de lo que sea, es estar siempre pasándonoslo bien, como estar de vacaciones todos los días. Nos encanta nuestro trabajo.

Y de eso puedo dar fe, hace un momento estábamos en la puerta de UTEM con los niños de la escuela, que se estaban rebozando en el suelo como croquetas, llenos de chocolate por todas partes y Mar y Esther eran dos más de ellos. Y el día que no sea así, que no disfrutemos de lo que estamos haciendo, nos tendremos que plantear hacer otra cosa. Los niños son sagrados, no podemos entorpecer la educación de ninguno haciendo cosas sin disfrutar. La educación de los niños es algo muy, muy grande y hay que tener mucho respeto por ello. Nosotras nos consideramos sus guías en estos momentos y eso es necesario que sea respetuoso con cada uno.

Qué difícil me resulta encontrar personas que sientan y piensen de esta manera. Ellas mismas definen la educación que se ofrece en la escuela, y lo hemos tomado de su página web, como afectividad, noble arte, profesión de amor… y es lo que sentimos y es lo que nos emociona a nosotras. Tu ves la cara de un niño cantando y no tienes que explicar más.

Silencio prolongado………..

No hay nada más que explicar. Está todo ahí.

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Una escuela ideada y creada por mujeres, dirigida por mujeres y ocupadas de la educación de la sociedad. A mi esto me suena a cuento ancestral, donde las sacerdotisas o las magas de la tribu tenían el poder y la responsabilidad de la educación de todos y además de la sabiduría y el conocimiento. Lo tendremos en cuenta, pero lo que sí sabemos es que todos los que se acercan a UTEM tienen una sensibilidad especial. Es cierto que muchos son músicos, pero otros muchos no lo son y reaccionan de igual manera ante las artes y la música en particular.

A nosotras nos sucede, casi cada día, que cuando hablamos con algunos padres, tenemos que tomar apuntes, porque son verdaderas clases magistrales donde aprendemos la mayor parte de lo que nosotras sabemos. Nos miramos y nos decimos, teníamos que haber sacado la libreta, porque tenemos cada conversación que nos deja flipadas. Hay padres que da gusto escucharles porque aprendes mucho con ellos. Todo ello es la clave para que los nanos estén a gusto y que todo fluya. Es una vivencia y nuestras clases de música en familia son como la piedra angular de la escuela. A la escuela viene mucha gente para poder tener una vivencia, y muchos son músicos, psicólogos, maestros, pero por encima de todos, son personas que quieren compartir con sus hijos la educación a través de la música. Esta no es una escuela donde tu llegas, dejas al niño y te vas. Es es una escuela en la que entras con tu hijo y participas activamente y cantas con él. Nosotras únicamente les damos las herramientas, los recursos para que la música esté más presente en sus casas, si cabe, y de esta manera disfrutan en casa. Es fundamental que los niños vivan la música desde la primerísima infancia, de hecho hay personas embarazadas que nos dicen ¡cuándo podemos empezar!…

Esto está muy presente en la obra Invisibles, los niños del tiempo porque al escenario van a salir niños de 0 a 3 años con sus padres. Esto sí es un punto mágico y peculiar porque va a ser una vivencia en escena de la historia y tienen su presencia al principio y al final de la obra.

Después de estar ya un rato hablando con Esther y con Mar, tengo la necesidad de saber qué se aprende en estos diez años de disfrutar haciendo aquello que más te gusta y teniendo éxito en ello. Lo que transmite un niño cantando es inexplicable…..

Otra vez… silencio

Una persona se desarrolla con la música porque es una manera de conectarse… ¿con qué?, no lo sé. Es una manera de estar equilibrado, por lo menos,  Mar, es lo que nos explica que le sucede. Cualquiera de las facetas musicales, la compositiva, la interpretativa… te conecta. La música te permite abarcar muchas áreas porque no sólo es músico el que toca un instrumento sino el que crea la música, el que la interpreta… nos conecta a todos y nos equilibra interiormente. Es una forma de expresión de nuestro yo, cuando un niño está cantando o tocando un instrumento, tú estás ahí. Esther nos apunta que cuando los escucho cantar no puedo evitar sentir la emoción, mi cuerpo reacciona con la piel de gallina,… son momentos de magia y esas emociones que siento no las encuentro de otra manera que no sea con la música.

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Creo que esto se debería promover y comentar cada día en los telediarios y ocupar portadas de los periódicos invitando a cantar y conectar con la música de cada uno.

Invisibles, los niños del tiempo se va a representar en el Espai La Rambleta en 4 sesiones los días 28 y 29 de Mayo, y seguimos pensando que son pocas para la cantidad de gente que va a querer acudir. Esta muy bien porque los intérpretes son niños y están divididos por funciones. Pero ¡Ojalá! Invisibles tenga un recorrido mayor que la celebración de los diez años de UTEM, porque el esfuerzo está siendo máximo y ¡Ya nos gustaría!!!!!

Queremos destacar el equipo de profesionales que están haciendo posible Invisibles, Pep Ricart como director de escena, Begoña Tena como escritora del libreto, Luis Serrano como compositor de toda la obra, Cristina Fernández como coreógrafa y Manolo Maestro como el personaje de el industrial… Es algo que nosotras nos lo preguntamos, no entendemos cómo hemos conseguido este quipo, cómo hemos tenido la grandísima suerte de tenerlos a todos aquí, para la escuela es un regalo, pero para nosotras en un súper regalazo. Los niños están aprendiendo, pero para nosotras es un Universidad constante y rodearnos de ellos para nosotras es un lujo que no podíamos ni imaginar.

Esto me emociona de tal manera que me quedaría a vivir en este instante de tiempo para siempre. Me emociona ver la humildad de dos seres humanos que están cambiando el curso del mundo educando a seres humanos de manera integral, desde el cariño, el amor, el disfrute y el pasarlo bien… que aportarán en un futuro grandes ideas y acciones a la sociedad, … que alucinan porque tienen los mejores profesionales a su lado en un proyecto espectacular y tengo que reconocer que la vida premia y agradece a quien se lo merece y Esther y Mar se merecen tener estas personas a su lado y cumplir este sueño, que como ellas dicen es de todos.

Este décimo aniversario va a ser recordado por mucho y muchos años, de eso estamos seguras.

Queremos decir que esto también es posible gracias a los padres, hacen un esfuerzo increíble, tienen unas agendas de ensayos que ni los mejores profesionales y llegan a todo porque en sus vidas han priorizado la enseñanza de sus hijos y la música. Sin las familias que tenemos alrededor de los niños no podríamos habernos planteado, jamás, hacer un proyecto de este tipo. Es lo que más agradecemos, cada propuesta, cada idea siempre es bien aceptada, sea la que sea, aunque sean locuras, pero siempre están ahí al pie del cañón. Sin el respaldo de los padres es imposible hacer invisibles. Hacen un esfuerzo grande, grande.

Estaría toda la tarde hablando con Mar y con Esther, pero tienen niños esperándolas ahí afuera, aunque no me gustaría irme sin hacer una reflexión después de hablar de todo lo que hemos comentado. La pregunta sería ¿Cómo podemos despertar a tantos y tantos seres humanos que viven de espaldas a la música, de espaldas a la educación de sus hijos e incluso, de espaldas al sol que sale cada mañana?

Cantar.

Cantar desde la infancia.

Mucha gente no sería de la misma manera si hubiera cantado, si hubiera podido compartir en una coral o en una orquesta la música. El que comparte música con el otro se reconoce a si mismo y reconoce al otro. Ahí está un poco la clave.

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Pep me decía el otro día que todos llevamos dentro la música desde que descubrimos el latir del corazón de la madre cuando estamos en su vientre, ese un dos, ese tic tac… y siento que en esta escuela se mueve el corazón con ese tic tac de los diez años que estáis vosotras aquí haciendo esta maravilloso trabajo. Gracias infinitas.

Añadiendo alguna cosa más…

Mar y Esther quieren agradecer a los niños el trabajo tan espectacular que están haciendo, son los verdaderos protagonistas y están respondiendo de una manera, para lo pequeños que son algunos, envidiable. El niño más mayor tiene quince años pero la mayoría tienen entre cuatro y seis años. Sacarlos a escena con esas edades es impresionante… porque ¡es la música! Se oye el primer acorde y ya están funcionando…

También queremos añadir que en diez años han pasado muchos niños por la escuela y que podríamos visualizar a casi cada uno de ellos, porque de todos hemos aprendido, de todas las familias que han pisado UTEM y a todos les tenemos que agradecer que UTEM siga abierto. Desde el primer día que abrimos con 18 alumnos hasta hoy que tenemos 180 alumnos, no hemos desfallecido y estamos agradecidas hasta el infinito y vamos a seguir trabajando para hacer las cosas todavía mejor. Somos felices viendo nuestros objetivos realizados y a las familias contentas.

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Por eso cada año, cuando cierra la escuela y nos ponemos a pintar, reflexionamos y decimos ¡Pero cómo mola esto!¡Es que mola……!

Baúl de Fotos tendremos que venir a pintar con Mar y con Esther cuando cierren la escuela en verano, a ver si podemos hacer un trabajo algo parecido a ellas.